Una de las preguntas que más recibimos es cómo sabemos que una autoparte está en condiciones de ser vendida. La respuesta está en nuestro proceso de verificación, que aplicamos a cada pieza que ingresa a nuestro stock.
Verificación de procedencia
Antes de evaluar el estado técnico de una pieza, lo primero es verificar su origen. Cada autoparte que ingresa debe contar con documentación que certifique de qué vehículo proviene y que no tiene impedimentos legales. Esto es fundamental para cumplir con las normativas del RUDAC y garantizar tranquilidad a nuestros clientes.
Inspección visual
El siguiente paso es una inspección visual detallada. Buscamos signos de golpes, corrosión, reparaciones anteriores o cualquier daño que pueda afectar el funcionamiento de la pieza. Las autopartes que no pasan esta primera revisión se descartan.
Pruebas funcionales
Para componentes mecánicos como motores y cajas de cambio, realizamos pruebas de funcionamiento cuando es posible. En el caso de los motores, verificamos compresión, ruidos internos y estado general. Las cajas de cambio se revisan para detectar holguras o dificultades en el accionamiento.
Clasificación y almacenamiento
Las piezas que pasan todas las verificaciones se clasifican, etiquetan y almacenan en condiciones adecuadas. Cada una queda registrada en nuestro sistema con toda la información relevante: origen, fecha de ingreso, estado y ubicación en el depósito.
Garantía de calidad
Este proceso nos permite ofrecer garantía sobre las autopartes que vendemos. Sabemos exactamente qué estamos vendiendo y podemos respaldar cada pieza ante cualquier inconveniente. Es la diferencia entre comprar a un proveedor profesional y arriesgarse con ofertas de origen dudoso.
Nuestro compromiso es ofrecer autopartes de calidad a precios accesibles. El proceso de verificación es lo que nos permite cumplir esa promesa día a día.

