La suspensión es uno de esos sistemas del auto que solemos ignorar hasta que empieza a dar problemas. Sin embargo, cumple funciones vitales para la seguridad, el confort y el cuidado de otros componentes del vehículo.
Para qué sirve la suspensión
El sistema de suspensión tiene varias funciones. Absorbe las irregularidades del camino para que no lleguen directamente al habitáculo. Mantiene las ruedas en contacto con el suelo, lo que es fundamental para el frenado y la dirección. También contribuye a la estabilidad del vehículo en curvas y maniobras.
Componentes principales
Los amortiguadores son los encargados de controlar el movimiento de los resortes y evitar que el auto rebote excesivamente. Los resortes, ya sean helicoidales o de hojas, soportan el peso del vehículo y absorben los impactos. Las rótulas y bujes conectan los diferentes elementos y permiten el movimiento articulado del sistema.
Señales de desgaste
Un auto que rebota excesivamente después de pasar un lomo de burro tiene los amortiguadores vencidos. Ruidos al pasar por irregularidades pueden indicar bujes o rótulas gastadas. Desgaste disparejo de los neumáticos también puede ser síntoma de problemas en la suspensión.
Consecuencias de no atenderla
Una suspensión en mal estado afecta directamente la capacidad de frenado, ya que las ruedas no mantienen un contacto uniforme con el suelo. También acelera el desgaste de los neumáticos y puede dañar otros componentes del vehículo que reciben impactos que deberían ser absorbidos.
Mantenimiento recomendado
Lo ideal es hacer una revisión completa de la suspensión al menos una vez al año o cada 20.000 kilómetros. Los amortiguadores suelen tener una vida útil de entre 60.000 y 80.000 kilómetros, aunque esto varía según el uso y las condiciones de los caminos.
Mantener la suspensión en buen estado no es un gasto sino una inversión en seguridad y en la preservación de tu vehículo. Si necesitás reemplazar algún componente, recordá que contamos con un amplio stock de piezas de suspensión verificadas y con garantía.

